¿Diseñamos para ellas o con ellas? La participación de las mujeres en la gestión de proyectos

 Autoría: 

Bach. Alisson Cerdas Sánchez

Bach. Camila Montes Beita

Bach. Ximena Morales Moya

Bach. Keylin Chavarría Herrera

En la gestión de proyectos, identificar a las personas interesadas suele comenzar con una matriz de interés y poder. Pero detrás de cada nombre hay una voz, una historia y una realidad que no deberían quedar reducidas a una categoría.

Incluir a las mujeres de una comunidad en esa lista es un primer paso, pero no suficiente. Porque ser tomadas en cuenta también significa poder expresar lo que viven, ser escuchadas y tener la posibilidad de participar en las decisiones que afectan su presente y su futuro.

De ahí surge una pregunta importante: ¿estamos creando proyectos para las mujeres o estamos construyéndolos con ellas? La diferencia puede parecer pequeña, pero implica algo fundamental: reconocer que sus experiencias y sus voces también tienen un lugar en la toma de decisiones.

El caso de la estrategia de comunicación en Sarapiquí permite acercarnos a esa pregunta y comprender los retos que aparecen cuando se busca que la participación de las mujeres sea verdaderamente significativa.

El caso: escuchar en Sarapiquí

El proyecto nació de un diagnóstico participativo realizado en 2024 en los cinco distritos de Sarapiquí, junto con la Asociación Humanitaria Sarapiquí Solidario. Este proceso permitió reconocer algo importante: en las comunidades ya existían mujeres liderando y organizándose, aunque muchas todavía tenían un acceso limitado a información sobre sus derechos.

A partir de ahí, el equipo decidió hacer algo diferente. En lugar de pensar por ellas y presentarles una estrategia terminada, abrió un espacio para que fueran las propias lideresas quienes identificaran qué personas podrían apoyar o dificultar su desarrollo. Así, sus voces dejaron de ser solo parte del diagnóstico y comenzaron a formar parte de las decisiones.

Para hacerlo posible, se establecieron principios como el consentimiento libre e informado, la participación horizontal, la prevención de la revictimización y la devolución de los resultados a la comunidad. Escucharlas, entonces, no quedó como una intención, sino como una responsabilidad.

Sin embargo, escuchar también permitió reconocer una realidad más profunda. Las mujeres quieren participar, actuar y decidir, pero muchas veces ese deseo se encuentra con barreras que van más allá del proyecto: la sobrecarga de las tareas domésticas, el machismo y las desigualdades que todavía atraviesan sus hogares y comunidades.

Quizás uno de los mayores aprendizajes fue justamente ese: dar voz a las mujeres no significa que las barreras desaparezcan, pero sí que dejan de ser invisibles.

El diagnóstico y la estrategia también se apoyan en fuentes oficiales y académicas que permiten comprender que la participación de las mujeres no debería depender de la voluntad de un proyecto. La Defensoría de los Habitantes de Costa Rica (2020) reconoce la importancia de que las mujeres puedan participar plenamente en los espacios donde se toman decisiones, mientras que el INAMU (2024) destaca la necesidad de garantizar un acceso claro y adecuado a la información, especialmente en contextos rurales.

Estas referencias permiten mirar la participación femenina desde una perspectiva de derechos: escuchar a las mujeres no es un gesto de buena voluntad, es reconocer un derecho que les pertenece.

A estas fuentes se sumó el conocimiento construido desde el propio territorio, mediante información de la Municipalidad de Sarapiquí, espacios de socialización y talleres participativos. También se consideró la literatura sobre liderazgo rural femenino, que señala la importancia del vínculo de las mujeres con sus comunidades y territorios (Buendía Martínez y Carrasco, 2013). Por eso, la estrategia no parte de una solución diseñada desde afuera, sino de una realidad que tiene rostro, historia y voz propia en Sarapiquí.

Lo que respaldan la ley y los datos

La participación de las mujeres en este tipo de proyectos no depende únicamente de la voluntad del equipo gestor, sino que también encuentra respaldo en el marco normativo costarricense. La Ley N.° 7142, Ley de Promoción de la Igualdad Social de la Mujer, establece la obligación del Estado de promover y garantizar la igualdad de derechos entre hombres y mujeres en los ámbitos político, económico, social y cultural (Asamblea Legislativa de la República de Costa Rica, 1990). Este principio permite entender que generar condiciones para que las mujeres puedan expresar sus necesidades y participar en las decisiones que las afectan forma parte de un compromiso más amplio con la igualdad.

Esta responsabilidad también tiene una dimensión local. El Código Municipal establece entre las atribuciones de las municipalidades promover un desarrollo local participativo e inclusivo que contemple las diferentes necesidades de la población, así como impulsar políticas públicas locales orientadas a los derechos y la ciudadanía de las mujeres y a la igualdad y equidad de género (Asamblea Legislativa de la República de Costa Rica, 1998). En un proyecto desarrollado en Sarapiquí, este marco resulta especialmente relevante porque permite comprender que escuchar a las mujeres y generar espacios para su participación no debería verse únicamente como una buena práctica, sino como parte de una forma de gestionar el desarrollo local que reconoce su capacidad de incidencia.

A esto se suma la Política Nacional para la Igualdad Efectiva entre Mujeres y Hombres 2018-2030 (PIEG), que identifica entre sus ejes la distribución del tiempo y la distribución del poder, y plantea la necesidad de reducir los nudos estructurales que reproducen las desigualdades entre mujeres y hombres (Instituto Nacional de las Mujeres INAMU, 2018). Desde esta perspectiva, participar no significa únicamente estar presente en una actividad, sino contar con condiciones que permitan que las voces de las mujeres tengan algún peso en las decisiones que se toman.

Los datos permiten dimensionar algunas de las condiciones territoriales y sociales en las que se desarrolla el proyecto. Según la Estimación de Población y Vivienda 2022 del Instituto Nacional de Estadística y Censos, Sarapiquí tenía una población estimada de 67 153 personas, de las cuales 32 269 eran mujeres. Además, registraba una densidad de aproximadamente 31 habitantes por kilómetro cuadrado, la menor entre los cantones de la provincia de Heredia (Instituto Nacional de Estadística y Censos INEC, 2023b). Esta dispersión territorial es importante para una estrategia basada en comunicación y participación, ya que obliga a pensar cómo acercar la información y los espacios de consulta a mujeres que se encuentran distribuidas en diferentes comunidades del cantón.

También existen condiciones relacionadas con la distribución del tiempo que pueden afectar la participación. La Encuesta Nacional de Uso del Tiempo 2022 muestra que, en Costa Rica, las mujeres dedican en promedio 32 horas y 4 minutos semanales al trabajo doméstico no remunerado, mientras que los hombres destinan 15 horas y 44 minutos, lo que representa una diferencia cercana a 16 horas y media por semana (INEC, 2023a). Aunque este dato es nacional y no corresponde específicamente a las mujeres participantes del proyecto en Sarapiquí, permite contextualizar una de las barreras que pueden dificultar que las mujeres dispongan del mismo tiempo para asistir a reuniones, talleres o espacios de toma de decisiones.

Lo que dice la evidencia académica

La literatura sobre gestión de proyectos destaca que la participación de las personas interesadas no debería limitarse a informarles sobre las decisiones que ya fueron tomadas. Camargo et al. (2019) explica que, especialmente en iniciativas sociales y comunitarias, es importante generar oportunidades para que los diferentes actores puedan participar y aportar desde sus conocimientos y experiencias. Esto permite reconocer que las poblaciones involucradas pueden tener un papel importante en el desarrollo de los proyectos y no ser únicamente receptoras de sus resultados.

De manera similar, Siegelaub (2005), en una publicación del Project Management Institute (PMI), señala que involucrar a los interesados es importante porque estos poseen conocimientos, necesidades e intereses que pueden influir en el desarrollo y en los resultados de un proyecto. En el caso de “Mujeres que transforman, voces que inspiran”, estos aportes respaldan la importancia de escuchar a las mujeres lideresas e incorporar sus experiencias y necesidades en las decisiones del proyecto, de manera que su participación vaya más allá de ser consideradas únicamente como beneficiarias.

Las fuentes oficiales también permiten respaldar la importancia de que la participación de las mujeres no se limite únicamente a recibir información o asistir a actividades. El Instituto Nacional de las Mujeres ha señalado que el fortalecimiento del liderazgo y la participación de las mujeres, especialmente en espacios comunitarios y rurales, requiere crear condiciones para que puedan incidir en la toma de decisiones y expresar sus propias necesidades. Incluso, dentro del trabajo que realiza con mujeres rurales, el INAMU contempla como uno de sus ejes el empoderamiento de las mujeres en la toma de decisiones y la generación de espacios territoriales donde puedan plantear sus demandas y participar en la construcción de propuestas (INAMU, 2021).

Esto se relaciona directamente con el proyecto desarrollado en Sarapiquí, porque confirma que escuchar a las mujeres no debería verse solamente como una actividad complementaria, sino como una parte necesaria del proceso. Si las acciones están dirigidas a ellas, también debería existir un espacio real para que puedan decir qué necesitan, qué dificultades enfrentan y qué consideran importante. Desde esta mirada, participar no significa únicamente estar presentes, sino tener la posibilidad de influir en las decisiones que finalmente van a afectar su comunidad y su vida cotidiana.

Una de las herramientas aplicadas durante el curso fue el Tailoring, el cual permitió adaptar la forma de gestionar el proyecto “Mujeres que transforman, voces que inspiran” a la realidad de la AHSS y a las características propias del proyecto. A partir de este análisis se consideró adecuado trabajar con un enfoque híbrido, buscando un equilibrio entre una planificación organizada y la flexibilidad necesaria en un proyecto de carácter social y comunitario.

Esto significa que aspectos como el presupuesto, el cronograma y los indicadores requieren mayor seguimiento y control, mientras que los talleres, la comunicación y la participación pueden ajustarse según las necesidades que vayan surgiendo. De esta manera, el proyecto mantiene una ruta clara, pero también deja espacio para escuchar e incorporar los aportes de las mujeres lideresas, haciendo que su participación tenga un papel importante en el desarrollo de las acciones.

 

¿Por qué pasa esto?

Una de las razones por las que muchas mujeres terminan siendo vistas únicamente como beneficiarias y no como participantes activas tiene que ver con la forma en que tradicionalmente se diseñan algunos proyectos. Muchas veces las necesidades se definen desde afuera y las soluciones ya vienen bastante estructuradas antes de conversar con la población. Cuando esto ocurre, la participación puede reducirse a validar decisiones que ya fueron tomadas, en lugar de formar parte de ellas desde el inicio.

A esto se suman barreras que van más allá del propio proyecto. En el caso de las mujeres lideresas de Sarapiquí, el diagnóstico permitió reconocer situaciones como la sobrecarga de tareas domésticas, el machismo y distintas desigualdades que pueden limitar su tiempo, su participación y su capacidad de incidencia. Por eso, no basta con abrir un espacio y asumir que todas podrán participar de la misma manera. También es necesario entender qué condiciones pueden dificultar esa participación y qué puede hacer el proyecto para evitar que esas desigualdades se mantengan. Esta realidad coincide con lo señalado por el Instituto Nacional de las Mujeres, que reconoce la persistencia de desigualdades, estereotipos y barreras que limitan la participación de las mujeres en espacios comunitarios y de toma de decisiones (Instituto Nacional de las Mujeres [INAMU], 2021).

En el proyecto “Mujeres que transforman, voces que inspiran” existe una relación directa entre la participación de las mujeres lideresas, la identificación de sus necesidades y las decisiones que se toman durante la planificación. Escuchar sus experiencias permite comprender mejor su realidad y orientar las acciones hacia necesidades que realmente sean importantes para ellas. Por esta razón, su participación no debería limitarse únicamente a recibir los beneficios del proyecto, sino que también debe considerarse como una fuente importante de información para definir y ajustar las acciones que se desarrollarán.

Esta relación también involucra a la AHSS y a los demás actores vinculados al proyecto, ya que cada uno cumple un papel diferente en su desarrollo. Mientras la organización facilita y coordina las acciones, las mujeres lideresas aportan su conocimiento, experiencias y necesidades. Por lo tanto, una buena comunicación entre estos actores puede favorecer que las decisiones del proyecto mantengan una mayor conexión con la realidad de la población a la que se dirige.

Tensiones, consecuencias y alternativas

Una de las principales tensiones del proyecto aparece entre abrir espacios de participación y lograr que esa participación sea realmente posible. Invitar a las mujeres a talleres, reuniones o consultas no garantiza que todas tengan las mismas condiciones para participar. Las responsabilidades domésticas y de cuido, los horarios, las distancias y otras desigualdades pueden provocar que exista formalmente un espacio para ser escuchadas, pero que en la práctica algunas mujeres tengan mayores posibilidades de utilizarlo que otras. Los datos sobre uso del tiempo en Costa Rica ayudan a mostrar que estas condiciones no pueden separarse de la manera en que se planifican los mecanismos de participación (INEC, 2023a).

También existe una tensión entre la planificación definida por el proyecto y la posibilidad de incorporar lo que las mujeres plantean durante el proceso. Un proyecto necesita establecer actividades, recursos, plazos y un alcance determinado, pero escuchar realmente a las personas interesadas implica reconocer que pueden aparecer necesidades que inicialmente no habían sido consideradas. De Camargo et al. (2019) señalan que, en proyectos de carácter social, la participación de los interesados debería formar parte de los distintos procesos de gestión y permitir que sus opiniones sean consideradas en las decisiones. Esto significa que la participación pierde parte de su sentido cuando únicamente se consulta a las personas después de que las decisiones principales ya fueron tomadas.

El conflicto no está entonces entre planificar o escuchar, sino en decidir hasta dónde puede adaptarse el proyecto sin perder de vista sus objetivos y sus límites. No todas las necesidades identificadas podrán necesariamente convertirse en acciones, pero sí debería existir claridad sobre cuáles pueden incorporarse, cuáles deben priorizarse y cuáles quedan fuera del alcance. De esta manera, la participación no genera expectativas que el proyecto no puede cumplir y, al mismo tiempo, las decisiones no se toman únicamente desde la perspectiva del equipo gestor.

Cuando las necesidades y opiniones de las mujeres no se incorporan adecuadamente en la planificación, existe el riesgo de desarrollar actividades que, aunque estén bien organizadas, no respondan completamente a sus prioridades o expectativas. Esto puede generar poca participación, menor identificación con el proyecto e incluso limitar los resultados que se esperan alcanzar.

Por el contrario, incorporar activamente sus aportes puede generar consecuencias positivas, como una mayor apropiación y participación en el proyecto, acciones más acordes con sus necesidades y una relación más cercana entre la AHSS y las mujeres lideresas. De esta manera, escuchar antes de decidir no solo fortalece la participación, sino que también puede contribuir a que las acciones desarrolladas tengan mayor sentido y utilidad para las personas a quienes están dirigidas.

Frente a esta realidad, una alternativa es incorporar la participación de las mujeres desde las primeras decisiones del proyecto y no únicamente cuando las acciones ya están definidas. Esto puede lograrse mediante espacios de escucha, consultas, talleres participativos y mecanismos de retroalimentación donde las lideresas puedan plantear sus necesidades, revisar propuestas y señalar qué aspectos consideran prioritarios.

También sería importante adaptar la forma de participar a las condiciones reales de las mujeres. No siempre una reunión formal o un horario establecido será la mejor opción. En algunos casos puede ser necesario utilizar medios más cercanos, horarios más accesibles o canales comunitarios que ya sean conocidos y de confianza. La idea no es solamente aumentar la cantidad de espacios de participación, sino procurar que esos espacios tengan sentido y realmente permitan influir en las decisiones. De esta manera, el proyecto puede mantener una planificación clara sin perder la posibilidad de ajustarse a lo que las propias mujeres van expresando durante el proceso.

Frente a estas tensiones, una primera decisión sería establecer desde la planificación en cuáles decisiones pueden incidir las mujeres lideresas y mediante qué mecanismos se incorporarán sus aportes. Esto permite evitar que la participación se reduzca a consultar opiniones cuando las principales acciones ya están definidas. En proyectos sociales, incorporar a las personas interesadas en los procesos de gestión permite aprovechar su conocimiento y comprender mejor las necesidades que deberían orientar las decisiones del proyecto (de Camargo et al., 2019).

Otra decisión consiste en adaptar los mecanismos de participación a las condiciones reales de las mujeres. Si existen dificultades relacionadas con horarios, desplazamiento o responsabilidades de cuido, el equipo puede valorar diferentes horarios, espacios comunitarios, medios digitales o mecanismos de retroalimentación que no dependan únicamente de reuniones presenciales. La intención no sería crear más espacios por cantidad, sino utilizar aquellos que realmente faciliten que las mujeres puedan participar.

También sería conveniente establecer una trazabilidad entre las necesidades expresadas, los requisitos priorizados y las acciones o entregables del proyecto. No todas las necesidades necesariamente podrán ser atendidas debido a límites de tiempo, recursos o alcance, pero debería quedar claro cuáles fueron incorporadas, cómo se transformaron en acciones y por qué otras no pudieron atenderse. Esto permitiría que la participación tenga una consecuencia concreta sobre la planificación y no quede únicamente como una actividad complementaria.

En el caso de Mujeres que transforman, voces que inspiran, diseñar con las mujeres implica entonces algo más que escucharlas: supone permitir que lo que expresan pueda influir en decisiones concretas, pero también explicar de manera transparente los límites que tiene el proyecto. Esa combinación entre participación y claridad puede ayudar a que las acciones mantengan una mayor conexión con las necesidades de las mujeres y con la realidad del territorio.

Qué debería cambiar

Después de analizar este caso, una de las principales ideas que debería quedar es que incluir a una población en un proyecto no significa necesariamente hacerla partícipe de él. Existe una diferencia importante entre informar, consultar y permitir que las personas realmente puedan incidir en las decisiones. En proyectos sociales y comunitarios, esa diferencia puede definir qué tan cercana es la propuesta a la realidad de quienes finalmente viven sus resultados.

Por eso, antes de diseñar una solución, quienes gestionan proyectos deberían preguntarse no solamente quiénes son las personas interesadas, sino también cuánto espacio real tienen para participar y qué barreras pueden estar limitando su voz. En el caso de Sarapiquí, escuchar a las mujeres lideresas permitió reconocer necesidades y situaciones que difícilmente habrían sido visibles desde una planificación hecha únicamente desde afuera. Diseñar con ellas, y no solamente para ellas, puede hacer que las decisiones sean más pertinentes, que las acciones tengan mayor sentido y que la participación deje de ser un requisito para convertirse en una parte real de la gestión del proyecto.

Para cerrar

El verdadero alcance de “Mujeres que transforman, voces que inspiran” no termina en la participación de las mujeres dentro del proyecto, si no cuando una lideresa cuenta con mayor acceso a información, fortalece su capacidad de expresar sus necesidades y participa de manera más activa en la toma de decisiones, ese aprendizaje también puede trasladarse a los espacios donde vive, se organiza y participa.

Por eso, diseñar con las mujeres puede generar un impacto que va más allá de cada participante, fortalecer sus voces también significa fortalecer su capacidad de incidir, compartir conocimientos y promover cambios dentro de sus propias comunidades. Así, el valor del proyecto no se encuentra únicamente en lo que logra con ellas, sino también en lo que ellas pueden llegar a transformar a partir de ese proceso.


 

Declaración de IA

Para la elaboración de este artículo se utilizó inteligencia artificial como apoyo en la organización de la estructura del texto, la revisión de estilo y la redacción de una primera versión a partir de la información contenida en el Trabajo Final del grupo. La revisión, verificación de fuentes, análisis y versión final son responsabilidad de las personas autoras.

Referencias bibliográficas

Asamblea Legislativa de la República de Costa Rica. (1990). Ley N.° 7142, Ley de Promoción de la Igualdad Social de la Mujer. Sistema Costarricense de Información Jurídica. https://www.pgrweb.go.cr/scij/Busqueda/Normativa/Normas/nrm_texto_completo.aspx?param1=NRTC&nValor1=1&nValor2=10806&strTipM=TC

Asamblea Legislativa de la República de Costa Rica. (1998). Ley N.° 7794, Código Municipal. Sistema Costarricense de Información Jurídica. https://pgrweb.go.cr/scij/Busqueda/Normativa/Normas/nrm_texto_completo.aspx?nValor1=1&nValor2=40197

Camargo, J. A. et al. (2019). Giving voice to the silent: A framework for understanding stakeholders' participation in socially-oriented initiatives, community-based actions and humanitarian operations projects. https://link.springer.com/article/10.1007/s10479-017-2426-2?utm_source

Siegelaub, J. M. (2005). Managing stakeholders to achieve true implementation success. Project Management Institute. https://www.pmi.org/learning/library/managing-stakeholders-achieve-true-implementation-success-7406?utm_source

Cerdas Sánchez, A., Montes Beita, C., y Chavarría Herrera, K. (2025). Mujeres que transforman, voces que inspiran: estrategia de comunicación para el derecho a la información y el empoderamiento de mujeres lideresas en el cantón de Sarapiquí [Trabajo final de práctica, Universidad Nacional de Costa Rica].

Buendía Martínez, I., y Carrasco, I. (2013). Emprendimiento, movilización de recursos y creación de valor social en el medio rural: el papel de la mujer. CIRIEC-España, Revista de Economía Pública, Social y Cooperativa.

Defensoría de los Habitantes de la República de Costa Rica. (2020). Informe anual de labores 2019-2020. http://www.dhr.go.cr/documentos/1_mujer.pdf

Instituto Nacional de las Mujeres. (2024). Estrategias de apoyo a mujeres en situación de violencia. INAMU. https://www.inamu.go.cr

Project Management Institute. (2021). La guía de los fundamentos para la dirección de proyectos, Guía del PMBOK, séptima edición. Project Management Institute.

Instituto Nacional de las Mujeres. (s. f.). Nuestro trabajo. INAMU. https://www.inamu.go.cr/nuestro-trabajo?utm_source=chatgpt.com

Instituto Nacional de las Mujeres. (s. f.). Participación política de las mujeres: gobernar es nuestro derecho. Que otros no decidan por nosotras. Repositorio Institucional del INAMU. https://repositorio.inamu.go.cr/items/b0428532-f675-4623-b5e4-899d22bb6568/full?utm_source=chatgpt.com

Instituto Nacional de las Mujeres. (s. f.). Participación política y comunidad: Mujeres ejerciendo ciudadanía para el desarrollo local. Repositorio Institucional del INAMU. https://repositorio.inamu.go.cr/items/ea7ca952-3f15-45c3-bf2c-6f7dcce40b8f/full?utm_source=chatgpt.com

Instituto Nacional de Estadística y Censos. (2023a). Encuesta Nacional de Uso del Tiempo 2022: Resultados generales. INEC. https://admin.inec.cr/sites/default/files/2023-06/reENUT2022.pdf?utm_source=chatgpt.com

Instituto Nacional de Estadística y Censos. (2023b). Estimación de población y vivienda 2022: Resultados generales. INEC. https://admin.inec.cr/sites/default/files/2023-10/rePoblacResultadosGenerales_Estimacion_poblacion_vivienda_2022_0.pdf?utm_source=chatgpt.com

Instituto Nacional de las Mujeres. (2018). Política Nacional para la Igualdad Efectiva entre Mujeres y Hombres 2018-2030. INAMU. https://repositorio.inamu.go.cr/items/cfe5df73-7291-43e9-a825-066072f129f1/full?utm_source=chatgpt.com

Comentarios

  1. Me parece relevante la diferencia que plantea el artículo entre diseñar proyectos “para” las mujeres y diseñarlos “con” ellas. Pienso que esto se relaciona directamente con la gestión de los interesados, porque no basta con identificarlos dentro de una matriz, sino que es necesario conocer qué capacidad real tienen para participar e incidir en las decisiones. En ese sentido, el caso de Sarapiquí muestra que la participación debe ir más allá de asistir a talleres o recibir información.

    También lo relaciono con los procesos participativos que he podido conocer en mis trabajos de planificación territorial, donde muchas veces la población tiene conocimientos del territorio que difícilmente se obtienen únicamente mediante información documental. Sin embargo, algo que me parece importante es que escuchar a la población también genera una responsabilidad para el equipo gestor: debe existir una forma de demostrar qué aportes fueron considerados y cuáles no, y por qué.

    Por eso, me parece interesante el planteamiento de establecer línea entre las necesidades expresadas y las decisiones del proyecto. ¿Cómo podríamos medir, además de la cantidad de personas participantes, si realmente sus aportes tuvieron influencia en las decisiones tomadas?, ya que esto va de la mano con un evaluación por resultados no solo llenar una lista de actividades.

    ResponderEliminar
  2. Me parece especialmente relevante la pregunta que plantea el artículo sobre si los proyectos se diseñan para las mujeres o con las mujeres, porque muchas veces su participación sí existe, pero queda limitada a tareas de organización, apoyo, convocatoria o ejecución, mientras que la toma de decisiones permanece concentrada en pocas personas. De esta forma, su aporte puede estar presente, pero su capacidad de incidencia termina invisibilizada.

    Por eso considero que la diferencia entre trabajar “para” o trabajar “con” debe plantearse desde el inicio de cualquier proyecto. No es únicamente una cuestión de incluir a una población como beneficiaria, sino de reconocer sus conocimientos, experiencias y capacidad para participar en las decisiones que definirán el proyecto. Desde mi perspectiva, gran parte de la legitimidad de una intervención comienza justamente en esa elección aparentemente sencilla; decidir si las personas serán receptoras de una propuesta ya construida o actoras reales en su construcción.

    ResponderEliminar
  3. Compañeras, comentarles que me pareció súper interesante porque muchas veces se crean proyectos para las mujeres, pero no siempre se les pregunta qué necesitan realmente. Escucharlas y tomar en cuenta sus opiniones permite que las acciones respondan mejor a su realidad y que ellas también formen parte de las decisiones.🙌🏼

    ResponderEliminar
  4. Me pareció muy interesante porque muchas veces se crean proyectos para las mujeres, pero no siempre se les pregunta qué necesitan realmente. Escucharlas y tomar en cuenta sus opiniones permite que las acciones respondan mejor a su realidad y que ellas también formen parte de las decisiones.🙌🏼

    ResponderEliminar
  5. Una idea que me llamó mucho la atención fue que el proyecto no busca solamente que las mujeres participen, sino que también puedan fortalecer capacidades que les sirvan más allá del propio proyecto. Esto me parece importante porque participar en un taller o en una actividad puede ser algo puntual, pero aprender a expresar sus necesidades, tener mayor acceso a información y sentirse con más seguridad para participar en decisiones puede generar un cambio más duradero.

    Lo relaciono con lo que hemos visto en clase sobre construir una cultura empoderada. En este caso, no se trata únicamente de abrir espacios de participación, sino de generar condiciones para que las mujeres puedan desarrollar mayor confianza, expresar sus ideas y sentirse parte activa de los procesos en los que participan.

    ResponderEliminar
  6. Algo que me llamó bastante la atención de lo que plantean es esa diferencia entre poner a las mujeres en la lista de interesados y en realidad dejarlas decidir, porque muchas veces el problema no está en no identificarlas, sino en que la participación se queda solo en consultarlas y no pasa de ahí. Eso se nota en el caso de Sarapiquí que ustedes mencionan, cuando las lideresas empezaron a decidir quién podía apoyar o dificultar el proceso, en vez de aparecer solamente mencionadas dentro de un diagnóstico.

    Y pensando en eso, se me vino a la mente el artículo del grupo de Biolley, porque ahí hablan de la trazabilidad entre necesidad y requisito, y al final diseñar con las mujeres y no solo para ellas parte de una lógica similar, ya que lo que las lideresas plantean debería traducirse en decisiones del proyecto y no quedarse nada más como un diagnóstico bien hecho, pero sin ningún efecto real.

    ResponderEliminar
  7. Súper interesante este artículo, como manejan el tema de la brecha de género y la participación de las mujeres en la toma de decisiones. Dado que, es una problemática que se ha normalizado muchísimo con los años y es el hecho de no tomar en cuanta los conocimientos y experiencia que tienen las mujeres para la toma de decisiones o gestión de proyectos relacionados con ellas. En este sentido, si uno analiza los proyectos que son ejecutados PARA las mujeres estos no tienen el “éxito “ que se esperaba, dado que se gestionan desde las necesidades que se identifican externamente, es decir, desde la perspectiva de las respectivas instituciones, sin tomar en consideración las recomendaciones o conocimientos que puedan aportar las mujeres para la realización de un determinado proyecto.

    En general, esto se ve mucho cuando los proyectos que se gestionan desde los gobiernos locales no se ajustan con las necesidades reales de la comunidad, entonces se administran los recursos de forma ineficiente y los beneficiarios en la mayoría de los casos no hacen uso de estos servicios o proyectos.

    ResponderEliminar
  8. Que interesa el saber que la historia no deja de marcar nuestra realidad, omitimos constante que la lucha de las mujeres continúa, que aún hay muchas partes que erradicar, desde las tomas de decisiones en entidades gubernamentales, las mujeres sigue siendo un grupo vulnerable, el seguir encasillando muchos patrones como ser las mujeres de la casa, ser la red de apoyo de sus hijos al 100% imposibilita su acceso a las oportunidades, el toma ella lucha de las decisiones desde grupos organizacionales y convertirse en líderes va más allá de generar un cambio es crear otra vida alterna de la que ya llevan, por eso fundamental conocer su entorno y ver si podemos cubrir los espacios de acuerdo a sus necesidades y que su participación como liderezas no se vea afectado, es admirable como la voz femenina siempre toma un buen camino y control, pero aún seguimos luchando con muchas percepciónes patriarcales que establecen otro orden Haci alas mujeres y su papel en la sociedad.

    ResponderEliminar
  9. ¿Cuántas veces hemos visto proyectos que "cumplen" con la casilla de participación ciudadana, pero las decisiones finales siguen tomándose a puerta cerrada?Para mí, el gran valor de este artículo es que pone el dedo en la llaga: participar no es solo consultar; es dar el poder de influir. Hay una línea muy delgada entre informar lo que se va a hacer, preguntar qué opinan y, realmente, permitir que la gente incida. Si el equipo gestor sigue concentrando todo el control, esos espacios se vuelven un simple trámite.El caso de las mujeres de Sarapiquí nos lo demuestra con total claridad. No basta con abrir la puerta y decir "bienvenidos". Hay que ver quién puede entrar por ella. Si no tomamos en cuenta las tareas de cuido, los horarios, las distancias y las desigualdades cotidianas, la participación efectiva es una ilusión.Desde la gestión de proyectos, esto nos deja un reto enorme. Tenemos que empezar a demostrar, con hechos, cómo una opinión se transforma en una acción o en un ajuste real. Aquí es donde la trazabilidad se vuelve nuestra mejor aliada: conectar de forma transparente las necesidades de la gente con los requisitos priorizados y los entregables finales. Así, participar deja de ser un evento en el cronograma y se convierte en un impacto real.Al final, la pregunta no es solo "¿quiénes son nuestros interesados?", sino "¿qué capacidad real tienen para decidir y qué estamos haciendo para facilitarlo?". Solo así bajaremos los proyectos al territorio, creando soluciones que de verdad respondan a la vida de las personas.

    ResponderEliminar
  10. Me parece muy importante el que la participación no debería medirse únicamente por la cantidad de mujeres que asisten a un taller, reunión o actividad. Desde la gestión de proyectos, también sería necesario analizar qué tanto esas personas pueden incidir realmente en las decisiones que se toman, las mujeres poseen información fundamental sobre su territorio y sobre las situaciones que viven cotidianamente, por lo que sus aportes pueden contribuir a identificar problemas y necesidades.
    El caso de Sarapiquí nos muestra la importancia de pasar de una participación centrada en informar o consultar hacia una participación que tenga alguna influencia sobre las decisiones del proyecto. Mas allá de preguntarnos solamente quiénes participan, deberíamos preguntarnos qué capacidad tienen para incidir y cómo el proyecto garantiza que esa incidencia se refleje en sus decisiones.

    ResponderEliminar
  11. Es importante hacer la diferencia entre diseñar para las mujeres o diseñar con ellas, porque muchas veces solo se mencionan los interesados en los proyectos solo para cumplir con un requisito, asumiendo que con avisarles lo que se va a hacer ya estamos incluyendo su participación, cuando en realidad sus voces quedan reducidas o incluso en muchas ocasiones omitida.

    Una consecuencia de esto que a veces no se toma en cuenta al abrir estos espacios de diálogo es el riesgo de generar frustración si las expectativas superan los límites que tiene el proyecto. Por ejemplo, cuando invitamos a las mujeres a expresar sus necesidades pero la iniciativa tiene restricciones de presupuesto, tiempo o alcance, podemos terminar generando desmotivación si no se les explica de forma transparente qué aportes sí se pudieron integrar y cuáles quedaron fuera. Por eso, la verdadera gestión comunitaria no solo exige abrir talleres o escuchar las opiniones sino también comunicar de manera efectiva lo que la comunidad opina y las decisiones operativas que realmente se pueden ejecutar.

    ResponderEliminar
  12. Me parece importante la diferencia que plantean entre diseñar un proyecto para las mujeres y construirlo con ellas, porque participar no debería significar que solo asistir a reuniones o recibir información, sino tener la posibilidad de influir en las decisiones. Esto se relaciona con lo visto en clases sobre la gestión de interesados, ya que conocer quiénes son los actores del proyecto no es suficiente si sus necesidades y experiencias no se incorporan realmente en la planificación.

    En nuestro proyecto del restaurante La Oruga también hemos identificado la importancia de escuchar a los diferentes interesados, como las integrantes de la Asociación, clientes, operadores turísticos y emprendimientos locales, porque sus necesidades pueden modificar requisitos, servicios y decisiones del proyecto.

    ResponderEliminar
  13. La verdad es que este caso de Sarapiquí toca un punto súper clave: no es lo mismo diseñar para las mujeres que diseñar con ellas.
    ​A veces en los proyectos sociales creemos que con meter a las lideresas en una lista de asistencia o hacerles una encuesta rápida ya "cumplimos" con la participación, pero lo que muestra el texto es que la realidad en el campo es otra, las mujeres en zonas rurales no solo enfrentan la falta de información, sino una sobrecarga enorme con las tareas de la casa y del cuido que muchas veces ni les deja tiempo para ir a una reunión.
    ​Me gusta mucho la idea de no vender humo: un proyecto no va a borrar el machismo o las barreras de la noche a la mañana, pero por lo menos tiene la responsabilidad de no ignorarlas, si se van a armar talleres o capacitaciones, hay que pensar en los horarios, en las distancias y, sobre todo, en darles un espacio real para que lo que ellas dicen de verdad cambie la ruta del proyecto, no solo para llenar un expediente.

    ResponderEliminar
  14. ​Que interesante la distinción radical entre diseñar para las mujeres y construir con ellas, el texto demuestra que la participación no puede reducirse a llenar una lista de asistencia, ya que exige transformar la forma en que se toman las decisiones, la integración de los datos territoriales de Sarapiquí como la dispersión geográfica y la brecha en el uso del tiempo, evidencia que las barreras estructurales condicionan directamente la viabilidad de cualquier metodología. Además, el uso del Tailoring y la trazabilidad demuestra que la flexibilidad no compromete el rigor técnico, sino que ajusta el proyecto a la realidad social, el caso deja claro que la participación comunitaria es un ejercicio de derechos indispensable para que la planificación logre un impacto real en el territorio.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Este es un espacio de conversación académica y respetuosa. Agradecemos comentarios argumentados, pertinentes y respetuosos con las demás personas participantes.

Entradas populares de este blog

Proyectos: entregar productos no basta si no producen resultados

¿Cómo gobernar con las manos atadas? El reto de las asociaciones comunales